Seguro Responsabilidad Civil Profesional: Hablar de lo que hay que hablar ...

y escribirlo para que el que quiera

leerlo pueda hacerlo, y actuar en consecuencia.


Una de las frases más bonitas, siempre de actualidad, ¡sin tener que modificarla!, atribuible a Ortega y Gasset, y digo bien, porque desconozco si anteriormente desde la creación del mundo, alguna otra persona la pronunció. Daría lo mismo, la frase seguiría siendo de actualidad y se renovaría automáticamente:

 

“Yo soy yo y mis circunstancias”


¿De qué vamos a hablar? De la necesidad de protección que tienen las personas, animales y cosas, y que las circunstancias me obligan a ser sensato aunque no me guste.

Por ahora me ceñiré a lo personal.

 

He pasado la barrera de los 60 y llevo más de 40 años dedicado a asesorar en seguros, aunque desde que tenía uso de razón en mi casa siempre me vi rodeado de documentación relacionada con los mismos, porque mi padre era delegado de Mapfre en aquellos años.

 

Desde octubre de 1969 me propuse no vender seguros, sino asesorar, tanto a cliente como a amigos, y protegerles lo mejor posible. Para asesorar hay que estar preparados y tener conocimientos. Me marqué un lema: “Tener ilusión y constancia como el primer día”.

 

Vamos hablar de lo que hay que hablar: ¿Qué es un seguro?. La forma más racional y equilibrada de proteger a las personas y sus bienes.

 

No vamos a repasar la historia, pasamos al presente.

 

Suelo decir que existen dos seguros fundamentales y “fuertes” a nivel personal, los demás suelen ser necesarios y, más o menos, imprescindibles pero no prácticamente obligatorios, para sentirse seguros.

 

Me refiero al seguro de Responsabilidad Civil en sus distintas facetas, y al de fallecimiento e incapacidad.
El resto de seguros personales, aunque muy importantes también, los consideraríamos “Marías” comparados con los anteriores.

 

Del artículo 1902 al 1910 del Código Civil nos viene la obligación de indemnizar o reparar cualquier daño que produzcamos a un tercero por culpa o negligencia. Producido por uno mismo o por personas, animales o cosas que estén bajo nuestra tutela o propiedad.

 

El seguro de Responsabilidad Civil Profesional, familiar, de animales domésticos, de automóviles, del cazador, etc, es la forma más económica y práctica de traspasar a una compañía aseguradora las obligaciones de los referidos artículos de la ley.

 

Nadie sabe a ciencia cierta lo que nos puede ocurrir, el daño que podemos hacer a un tercero, las imprudencias o descuidos de nuestro hijo menor de edad, nuestro perro, la sirvienta, el fontanero que viene hacer un pequeño arreglo en nuestra vivienda, al que no hemos pedido el seguro de responsabilidad civil como profesional de la fontanería ni recibo del pago, y tampoco le pedimos factura, ni DNI, ni ningún documento acreditativo. Si al día siguiente el vecino de abajo nos reclama unos daños por agua tenemos que responder.

 

El daño producido a una persona mediante un acto médico-quirúrgico


Los daños y perjuicios pueden ser tan variopintos, y las cantidades a indemnizar tan astronómicas para una familia que sería imposible recuperarse durante toda una vida profesional, por eso estos seguros son imprescindibles a menos que estemos en potencia de desequilibrarnos para siempre. Ya que respondemos con nuestra economía presente y futura.

 

¿Se ha preguntado alguna vez si el vecino de abajo tiene colgado de sus paredes un “Goya” o un “Velázquez”, o bienes en el interior de su casa de valores parecidos?

 

Ud. respondería en caso de daño por agua o incendio originado en su piso por negligencia con todo su patrimonio presente y futuro, como hemos dicho, si esos cuadros se inutilizan.

 

¿Sabe cuánto pueden reclamarle por un error de diagnóstico, o un acto médico, fuera de la “lex artis ad hoc”?

 

Estamos recomendando a cualquier médico o dentista, actúe como medicina general, odontología general, o sus distintas especialidades de, por ejemplo, cirugía plástica o implantología, un mínimo asegurado de 1.200.000 euros por acto médico.

 

No hay que confundir la especialidad con el daño posible que podamos producir. En especialidades arriesgadas la frecuencia o posibilidad de producirse será mayor, por tanto el seguro costará más, pero en especialideades de menor riesgo el daño puede ser igual o mayor. ¡Hablo con la mayor experiencia!

 

Las reclamaciones las hacen los pacientes o sus familiares en función del estado anatómico o funcional en que se encuentren después de un posible error reclamable o del fallecimiento en su caso.

 

Pues bien, cualquier médico o dentista pueden, con un “descuido”, provocar la mayor de las reclamaciones indemnizatorias, sea de la especialidad que sea.

 

Otra cosa es, y de esto sabemos los profesionales, que al ser menos frecuente las primas de medicina general sean 40 veces mas baratas que cirugía plástica, por poner un ejemplo, pero tenemos que asegurar el mismo capital en cualquier especialidad. También hay que tener en cuenta, aunque incide de forma muy variada y especifica, nuestra clientela. A medida que tratamos a “gente” con mayor poder económico y socialmente responsable, artistas, deportistas, etc. la posibilidad de una reclamación en mayor cuantia se incrementa.

 

Es un error pensar que al ejercer una medicina de bajo riesgo debo asegurar un capital menor.

 

Debemos tener coberturas de responsabilidad civil en capital suficiente para proteger un desequilibrio patrimonial importante.

 

El segundo seguro importante del que hablábamos es el de Fallecimiento e Incapacidad por cualquier causa

 

¿En caso de fallecimiento o incapacidad profesional, podría mi familia o yo mismo, con la paga que me “quedara” mantener mi capacidad económica?

 

¡Vamos a hacer las cuentas!

 

Supongamos que estuviera generando unos ingresos mensuales de 4.000 euros, y tuviera la desgracia de fallecer, y recibiese de la Seguridad Social una paga de 2.000 euros, casada y con tres hijos. Faltarían otros 2.000 euros para mantener el equilibrio económico, pues si después de tal desgracia me viene la económica: impago de hipotecas y préstamos, colegios de niños o universidades, contribuciones del piso, chalet, apartamento, y una interminable lista conocida por todos, ¡apaga y vámonos!

 

Todo lo anterior lo evitamos asegurando un capital que, invertido a plazo fijo, nunca de otra manera, repartido en varios bancos o cajas de ahorro, nos produjese al año esos 24.000 euros que nos faltan, es decir los 2.000 euros al mes. En definitiva a un máximo del 3% que podríamos conseguir actualmente tendríamos que asegurar 800.000 euros en un seguro o varios de fallecimiento e incapacidad, no de ahorro. ASÍ DE FÁCIL.

 

Y siendo más generosos, para con nosotros mismos, yo lo incrementaría en otros 200.000 euros, pues si sufro una incapacidad que me “deja en silla de ruedas” tener a ese 3% otros 6.000 euros anuales, que a razón de 500 euros mensuales, algún “jubilado” conocido me sacase todos los días de paseo, al cine, etc. pues mis hijos y esposa, que también lo harían, tienen sus ocupaciones. Siempre me agradecerían el haber sido tan previsor.

 

Llámenos para concertar un buen seguro, nuestro slogan: Recétese un buen Seguro con Uniteco Profesional.

 

Y ya ha visto, Ud. decide el capital que tiene que asegurar, nosotros le asesoramos, porque Ud. conoce sus ingresos, su patrimonio y las posibles carencias que habría que asegurar.

 

También le he recomendado que cuando se reciba la indemnización no la exponga a ningún riesgo, no permita que un “amigo” le invierta el dinero para obtener mejores beneficios, hágalo siempre a plazo fijo, sin riesgos, repartido y a ser posible en grandes cajas o bancos (caballo grande ande o no ande), pues en caso de pérdida de ese capital ya no habría posibilidad de asegurarse de nuevo. He visto muchas situaciones en mi “máster de 40 años”, y ¡cuántos arrepentimientos sin solución!, por tratar de sacar un mayor interés, que no era la función para la que se contrató el seguro.

 

A nadie le gusta gastarse el dinero en algo intangible como la promesa de un seguro por si ocurre algo, no lo vamos a discutir, pero:

 

YO SOY YO Y MIS CIRCUNSTANCIAS