El enfermero médico


Prof. Dña. JULIANA FARIÑA GONZÁLEZ

Catedrática de Anatomía Patológica

Presidenta del Colegio Oficial de Médicos de Madrid

 

Son tiempos de revolución en la enfermería, aunque en realidad son resultado de un paso hacia la desviación, que ya hace más de una década iniciaron los dirigentes y que continuaron algunos, creando una situación que la mayoría de aquellos que tomaron la decisión de ser enfermeros no esperaban.

 

Antes, las enfermeras eran las cuidadoras por excelencia de los pacientes y el complemento fundamental para conseguir el plan de curación pensado y decidido por el médico responsable del diagnóstico y tratamiento del paciente. Su labor era tan importante y eran tan queridas por los enfermos y médicos, que muchas veces, de forma natural, alcanzaban la relación de pareja o disfrutaban de una hermosa amistad.

Ahora pretenden cambiar la zona del campo de juego que ellas o ellos cuidaban y defendían con tanta seguridad, y desde donde empezaba la jugada del equipo y finalizaba con el médico, pívot o delantero que iba hacia la cesta o el gol. Así se aseguraban muchos partidos de salud, en los que el objetivo era cuidar y salvar al paciente con el menor esfuerzo (el partido es muy largo y a veces hay hasta prórroga). Así se hace la medicina eficaz de España, la más eficiente del mundo, la que consigue los mejores resultados, que es aumentar el número de años vividos útiles, con respecto al dinero utilizado. Pero ahora algunos enfermeros y enfermeras quieren “prescribir” una serie de medicamentos y afirman que se lo permite la ley.

 

Lo primero que le quiero explicar a la población y especialmente a los enfermeros y enfermeras que no están metidos en la burbuja de estas ambiciones de ser enfermero-médico, es que la ley expone claramente que las únicas profesiones que pueden prescribir fármacos son las de los médicos y los odontólogos. Sin embargo, los dirigentes, que quieren que las enfermeras entren en ese sueño de cuasi médicos no les explican que este sueño está plagado de responsabilidades y peligros con la necesidad de contratar un seguro de responsabilidad civil. Con este supuesto “derecho a prescripción” que tanto jalean y del que hablan continuamente están faltando a la verdad, causando alarma en la población, haciendo sospechar del Ministro de turno, de que está en contra de los pacientes y médicos al rebajar la toma de decisión más importante, que es la de la curación del paciente. Y esto no es cierto, ningún Ministro habla de prescripción de enfermería, simplemente porque no la pueden hacer, porque no hay formación, porque habría un gran y evidente peligro para los ciudadanos. Precisamente la defensa de los ciudadanos es el fin principal y motivo de creación de los Colegios de Médicos, a través de ellos regulamos y por tanto es nuestra obligación buscar y luchar por el tratamiento y cuidado de los pacientes y también por el buen uso de los recursos sanitarios.

 

"Lo primero que le quiero explicar a la población y especialmente a los enfermeros y enfermeras que no están metidos en la burbuja de estas ambiciones de ser enfermero-médico, es que la ley expone claramente que las únicas profesiones que pueden prescribir fármacos son las de los médicos y los odontólogos."

Estos vendedores de sueños dicen que los medicamentos que podrían prescribir un enfermero o una enfermera son, por ejemplo, anti-infecciosos que atienden al gran grupo de infecciones que a menudo son causa de muerte. Así podrían ser tratados, con intuición por el enfermero o la enfermera. Otros grupos son los quimioterápicos, típicos de tratamientos oncológicos, un campo, el del tratamiento del cáncer, en el que España es uno de los mejores del mundo, y no vamos a poner más ejemplos. Igualmente recordar que el argumento de que la enfermería tiene en la docencia el mismo número de horas en farmacología que la licenciatura de medicina es falaz, primero porque las personas solo entienden en una conversación las palabras y giros que conocen, y por otra parte, a los médicos nos amplían y explican en cada enfermedad estudiada en las restantes asignaturas y de forma pormenorizada el tratamiento farmacológico. Ahora, es un ruego a mis compañeros médicos, por obligación a los enfermos y a la medicina, no podemos dejar pasar que un enfermero o enfermera diga que prescribe y por supuesto, que lo haga. Los medicamentos que suministren al paciente son los prescritos por los médicos directamente, o los que están aprobados en un protocolo médico.

 

La lista de argumentos podría ser bastante más larga, pero creo que lo que aquí pretendo es esbozar los posibles, y casi ciertos peligros que entraña esa prescripción. Mi afán es, además de defender la profesionalidad y jurisdicción de nuestros médicos, intentar proteger a un colectivo, el de enfermería, al que aprecio y admiro como colegas y complementos indispensables para el ejercicio de la maravillosa profesión médica. Unidos podremos realizar grandes hazañas, la competencia e injerencia en los asuntos del otro, solo acarrea descontento y frustración que se hará palpable en los pacientes, nuestro principal y único objetivo.