La pena de picota
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- Creado en Miércoles, 09 Diciembre 2009 11:35
- Última actualización en Miércoles, 12 Mayo 2010 10:31
- Escrito por D. Luis Beneytez Merino
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Todos recordamos sin duda con fruición entre nuestras lecturas infantiles las Aventuras de Robinson Crusoe, que proporcionaron a nuestra imaginación momentos de un gozo indescriptible. Pero no se suele conocer que nuestro admirado Daniel Defoe fue condenado en el Londres de 1.702 a la pena de "picota" por escribir un folleto que fue molesto.
La pena de "picota" consistía en la exposición al publico del condenado elevado en un tabladillo, en lugar concurrido, sujeto por la cabeza, los pies y las manos, bajo un rótulo que expresaba el delito por el que había sido condenado. No es difícil imaginar que los transeúntes pasaran profiriendo denuestos e improperios contra el condenado.
En ciertos sectores de la sociedad hoy se pretende instaurar una verdadera pena de picota, hace dos siglos desechada como incompatible con el mínimo de respeto que merece toda persona. Tal consideración debe merecer la publicación en los medios de "listas negras" de condenados por determinados delitos. La publicación de tales listas es una versión modernizada de la pena de picota.
El efecto infamante, inherente a una y otra es el mismo, solo que en el caso de la publicación en los medios su eficacia es mucho mayor.
La sanidad madrileña: ¿sin problema o como problema?
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- Creado en Martes, 01 Septiembre 2009 18:01
- Última actualización en Miércoles, 23 Septiembre 2009 13:42
- Escrito por Dr. D. Adolfo Gómez Embuena
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“Las teorías pasan, los hechos quedan. En la eterna mudanza de las cosas, sólo los hechos se salvarán
-y con ellos, acaso, la mejor parte de nuestra personalidad- de los ultrajes del tiempo y de la indiferencia e injusticia de los hombres.”
S. Ramón y Cajal
Hablar de Sanidad es entrar, aún sin quererlo, en el terreno movedizo de las Autonomías. No se trata de volver a plantear, en estos momentos, lo que muchas voces autorizadas denuncian abiertamente acerca del estado de las autonomías, las trasferencias y un sinfín de problemas derivados de esta situación; uno de los cuales, y no es baladí, lo constituye la financiación. Creo que, en este sentido Madrid es un ejemplo de bien hacer. Sin embargo, centrándonos en la situación concreta de la sanidad madrileña, no podemos ignorar que hay una serie de circunstancias de carácter y ámbito nacional que repercuten de manera directa en nuestro entorno y sería de necios ignorarlas. La escasez de médicos, sobre todo en determinadas especialidades, el envejecimiento de las plantillas y los recursos económicos necesarios para mantener el sistema de salud, son aspectos que afectan de lleno a nuestra organización sanitaria.
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Las limitaciones de la asistencia sanitaria pública
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- Creado en Martes, 24 Marzo 2009 09:50
- Última actualización en Viernes, 17 Abril 2009 17:00
- Escrito por D. Vicente Tirado Sarti
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El enfermero médico
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- Creado en Lunes, 29 Septiembre 2008 11:20
- Última actualización en Lunes, 12 Enero 2009 20:54
- Escrito por Prof. Doña. Juliana Fariña
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Prof. Dña. JULIANA FARIÑA GONZÁLEZ
Catedrática de Anatomía Patológica
Presidenta del Colegio Oficial de Médicos de Madrid
Son tiempos de revolución en la enfermería, aunque en realidad son resultado de un paso hacia la desviación, que ya hace más de una década iniciaron los dirigentes y que continuaron algunos, creando una situación que la mayoría de aquellos que tomaron la decisión de ser enfermeros no esperaban.
Antes, las enfermeras eran las cuidadoras por excelencia de los pacientes y el complemento fundamental para conseguir el plan de curación pensado y decidido por el médico responsable del diagnóstico y tratamiento del paciente. Su labor era tan importante y eran tan queridas por los enfermos y médicos, que muchas veces, de forma natural, alcanzaban la relación de pareja o disfrutaban de una hermosa amistad.
Aborto y objeción de conciencia
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- Creado en Lunes, 14 Junio 2010 12:50
- Última actualización en Miércoles, 14 Julio 2010 13:59
- Escrito por Dr. D. Adolfo Gómez Embuena
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“Y no daré ninguna droga letal a nadie, aunque me la pidan, ni sugeriré un tal uso, y del mismo modo, tampoco a ninguna mujer daré pesarioabortivo, sino que, a lo largo de mi vida, ejerceré mi arte pura y santamente”
Juramento de Hipócrates
INTRODUCCIÓN
El Juramento Hipocrático, de vigente actualidad XXIV siglos después de ser transmitido y divulgado por eruditos alejandrinos del siglo III a. C., nos enfrenta a otra realidad incuestionable: la confirmación de que no hay nada nuevo sobre la faz de la tierra en relación con el devenir humano. Cuestiones, como el aborto, que hoy se nos presenta como acontecimiento novedoso de rutilante actualidad, no son nuevas, permanecen en el tiempo por ser inherentes a la condición humana, y se reactivan cíclicamente en función de condicionantes sociológicos, motivaciones económicas y un impúdico aprovechamiento político, que favorecen su desarrollo, intensidad y repercusión mediática, aunque la naturaleza de las mismas permanezca inmutable a través de la historia. Llegados a este punto, y como observadores de la realidad y colaboradores obligados en este juego, caprichosa e innecesariamente impuesto por quienes debieran ser árbitros imparciales y vigilantes escrupulosos de la legalidad, nos sentimos obligados a analizar la situación. Nos remontamos al pasado, precisamente, por que nos sentimos incómodos en un presente que no nos gusta, donde se nos obliga a jugar en un terreno impracticable, sin capacidad de maniobra, con las reglas trucadas y enfrentados a nuestra propia razón de ser; y pretendemos luchar por un futuro donde se garantice la libertad e independencia profesional del médico, abriéndole un horizonte donde pueda desarrollar con mayor eficacia y responsabilidad su trabajo, permaneciendo fiel a su compromiso con la sociedad, que es una clara apuesta por el mantenimiento de la dignidad humana y en defensa de la vida.
La eutanasia y el aborto son dos caras de una misma moneda, la cultura de la muerte enfrentada a la cultura de la vida, y un indicador muy fiable del estado de salud de la sociedad en que nos desenvolvemos y vivimos.

